Un poco de historia Norton

En 1895, el ingeniero inglés Edmund James Palmer Norton conoció suelo mendocino durante la construcción del tren que uniría la provincia de Mendoza con Chile. Admirado por el terroir, fundó la primera bodega al sur del río Mendoza, en Luján de Cuyo, con vides importadas de Francia.

Durante el siglo XX, la marca Norton se transformó en una de las referentes del vino en Argentina. En 1989, el empresario austriaco Gernot Langes Swarovski compró la bodega intuyendo el alto potencial vitivinícola del país.

Desde el comienzo tuvo el firme propósito de elaborar vinos reconocidos y de volcar su espíritu de trabajo con un marcado perfil familiar. Así fue que nombró a su hijo Michael Halstrick como responsable del management, quien se instaló en Argentina junto a su familia en el año 1991. Éste, al frente de un equipo de profesionales argentinos, inició una nueva etapa signada por una fuerte inversión, modernización y crecimiento que la prepararía para su gran expansión internacional.

Michael Halstrick

Actualmente es una de las bodegas con mayor trayectoria del país, con más de 110 cosechas en su haber. Cuenta con cinco fincas que poseen una gran proporción de vides añejas, con más de 1.200 hectáreas aptas para el cultivo, de las cuales se hallan cultivadas 700 hectáreas.

Allí se aplica la práctica de “viñedos dentro del viñedo”, a través de un sistema de trabajo llamado “mapping”. Para ello, las fincas se subdividen en pequeñas parcelas para trabajar cada una en forma específica e individual, y obtener así su máximo potencial. Por la diferencia de suelo, edad y tipo de planta dentro de cada parcela, este sistema permite realizar un “proyecto de vino” diferenciado.

La viticultura de precisión que se aplica en las fincas emplea tecnología de avanzada para analizar detalladamente cada viñedo; se utilizan imágenes satelitales y aéreas para analizar la realidad y el potencial de cada área, a fin de adecuar las labores a las necesidades de cada una.

En tanto, en el interior de la bodega se encuentra una sala de barricas con más de 4.000 recipientes de roble francés y americano. Los vinos son embotellados y guardados en ambientes oscuros subterráneos, con temperaturas de entre 10ºC y 15ºC para que reposen y alcancen el equilibrio final. En la actualidad custodian cerca de 500 mil botellas de guarda en la cava y tienen capacidad para estibar 1 millón de ellas. Como bien atesorado cuentan también con una cava histórica subterránea,en donde se conservan bajo llave vinos de cosechas antiguas realizadas hace más de 70 años, desde 1935 en adelante.

Show Comments

Comments are closed.